El timo: la glándula de la felicidad

La glándula asociada al cuarto centro energético es el timo.

La glándula timo pertenece al sistema linfático y es responsable de la maduración de los linfocitos T.

Hasta hace muy poco tiempo no se conocía su función. De hecho, como su tamaño se reducía con la edad, se creía que no tenía la importancia que hoy sabemos que posee.

Se localiza en el centro del pecho, justo detrás del esternón, en el lugar donde nos señalamos cuando decimos “yo”.

Uno de los misterios de esta glándula es que es extremadamente sensible a los pensamientos (positivos/negativos) y cambia su tamaño en función de si esos sentimientos son de amor u odio.

Curiosamente también se ve afectada por las imágenes, los colores, los gestos y las palabras.

Por eso es muy importante que seamos conscientes de nuestro diálogo interno,  de qué decimos y cómo nos comunicamos con nosotras mismas y con los demás.

Las dos emociones básicas que afectan esta glándula son amor y el miedo.

Cuando tenemos sentimientos amorosos como la gratitud, la confianza y el coraje el timo crece y se fortalece. Incrementa su actividad y nos sentimos más vitales.  Además, afecta positivamente al funcionamiento del sistema inmune.

Por el contrario, cuando nos instalamos en el miedo y sus emociones derivadas, como la ansiedad, la preocupación o el estrés, el timo se debilita y su actividad se hace más lenta. Disminuye la vitalidad. Por esta relación que tiene con nuestra vitalidad se  le considera la llave maestra del sistema energético.

De la misma manera, los estados de ánimo afectan al funcionamiento de esta glándula.

Cuando no sentimos abatidas o frustradas, su tamaño decrece y por el contrario cuando estamos alegres y agradecidas, crece estimulando su secreción.

De ahí la relevancia de identificar nuestras emociones y aprender a gestionarlas de manera adecuada.

Y lo que yo personalmente considero más importante: asegurarnos de que estamos viviendo desde el corazón, con alegría y haciendo lo que nos apasiona.

Preguntarse qué es lo que realmente nos apasiona y cuáles son los deseos genuinos del alma, nos ayudará a resolver muchos de los bloqueos de este centro. Es el gran tema del cuarto chakra: vivir la vida que realmente quieres vivir.

El yoga nos ayuda a estimular y fortalecer este centro a través de muchas de sus asanas y kriyas específicas para esta glándula y para el sistema inmune.

En concreto, en kundalini yoga practicamos muchas series para la apertura del corazón, que estimulan y armonizan la energía de Anahata y son un apoyo para el sistema inmune y el timo.

Algunas de las posturas para trabajar el timo son:

  • El arado
  • La vela
  • Levantamientos pélvicos
  • Postura del camello
  • Postura del puente

Otras fórmulas:

  • Dando pequeños golpecitos en la zona de la siguiente manera:

Hacemos puños con las manos

Golpeamos 3 veces , la primera más fuerte y las otras dos más débiles

Lo repetimos unos 5 minutos.

Podemos aprovechar al inicio de la clase cuando llevamos las manos al centro del pecho para sintonizar con los mantras, para dar un suave masaje en la zona

  • Cerradura del oso: Mantener la cerradura en el centro del corazón, tirando de ella con fuerza mientras sostenemos la respiración

No obstante, la mejor forma de mantener la salud en esta glándula es mantener una sana actitud ante la vida, reír, disfrutar, agradecer y amar cada situación. Todo es una oportunidad para cumplir nuestro propósito.

En definitiva, como escribió Mario Benedetti,

“Defender la alegría como un destino

defenderla del fuego y de los bomberos

de los suicidas y de los homicidas

de las vacaciones y del agobio

de la obligación de estar alegres”

Esto nos mantendrá más conscientes, más sanas y más felices. Y nuestra glándula timo nos lo agradecerá activando nuestro sistema inmune y nuestro bienestar.   

¿Te apuntas a esa defensa?