Mis TOP TEN para mantener mi bienestar también ahora.

¿Sabes qué eres? Un faro de luz. Entonces nadie puede naufragar cerca de ti. Eso es lo único que debes hacer en la vida, elevar, esparcir la luz, ser el faro de luz.

Yogui Bhajan

Llevamos tres semanas sin salir de casa y parece que aún nos quedan algún tiempo más. Sé que según pasan los días el ánimo puede decaer. Eso unido a la llegada de la primavera puede hacer que nos sintamos apáticas y sin ganas de hacer nada.

Este tiempo se nos ha dado para que paremos y revisemos cómo estábamos viviendo. Estamos en este parón para repensar si queremos seguir en lo mismo o si queremos hacer algunos cambios en nuestro estilo de vida de aquí en adelante.

Es una buena oportunidad para construir nuevos hábitos saludables que estén en consonancia con nuestra naturaleza.

Sin embargo, a pesar de esta parada, es esencial mantener cierta actividad. Seguir algunas rutinas que nos ayuden a sentirnos bien mientras atravesamos esta situación.

Hay muchas ideas que puedes poner en práctica para hacer de este tiempo un momento de bienestar y aprendizaje.

Justo estos días leí un artículo de mi amiga Jana Beteré en la que nos da ideas para llevar mejor el confinamiento.

Te animo a leerlo, Jana es una excelente mujer y una magnífica psicóloga que nos da muchas pautas para mejorar nuestro bienestar.

Una de esas cosas es el autocuidado. Lo mejor que podemos hacer por nosotras y por los demás es cuidarnos. Si estamos sanas, mantenemos la mente clara y permanecemos serenas podemos ser pilares y/o faros para los seres de nuestro entorno.

A pesar del dolor y del miedo, que todas tenemos ahora en mayor o menor medida, es fundamental replantearse nuestro estilo de vida. Repensar que quiero dejar atrás cuando esto pase y que cambios quiero hacer para vivir más en coherencia con quién soy. La posibilidad de que acometamos esos cambios es directamente proporcional al bienestar que sentimos y a cuánto permanecemos en nuestro centro.

Por eso hoy quiero hablarte de mis claves principales para conservar la salud y el bienestar cada día en este confinamiento. La verdad es que a mi me están ayudando a sostener mi vitalidad y permanecer tranquila ante esta situación tan excepcional.

  • Respiración consciente. Normalmente en mi día a día y como parte de mi práctica de yoga, realizo ejercicios de pranayama. Ahora más que nunca lo hago a diario. La respiración larga y profunda te lleva a un espacio más elevado de conciencia, te ayuda a mantenerte en el presente y desbloquea la energía del cuerpo físico. La respiración natural, profunda y consciente es un gran antídoto contra la enfermedad. Si quieres comenzar a practicar con la respiración, te recomiendo la meditación que yo estoy realizando estos días para fortalecer el sistema inmune.
  • El alimento como medicina. Una buena nutrición es el pilar fundamental para una buena salud. Lo que comes y cuándo y cómo lo comes afecta a tu cuerpo físico, a tus emociones y a tu espíritu. Así que sea cual sea tu forma de alimentación procura seguir algunas pautas generales para beneficio de tu salud. Elimina o disminuye el consumo de alimentos procesados y comienza a consumir más alimentos naturales, frutas y verduras y otros saludables que te beneficien a nivel físico, mental y espiritual. Respecto a este punto, yo he vuelto a conectar con el placer de cocinar. Me encanta investigar y descubrir nuevas recetas saludables y en verdad disfruto muchísimo preparándolas. De hecho estoy pensando en organizar mis recetas, comentando los beneficios de sus ingredientes para poder compartirlas.
  • ¡A moverse! Hacer ejercicio es otro punto fundamental para mantenerse sana/o. Lo beneficios y el placer de hacer ejercicio son muy numerosos. Hace que tus músculos trabajen y se fortalezcan, lo que a su vez contribuye a mejorar la salud ósea. Además estimula la producción de endorfinas que te ayudan a sentirte mejor. Si no has practicado ejercicio hasta ahora, quizá este sea un buen momento para comenzar. Muchos entrenadores, profesores de yoga, tai chi y otras disciplinas están compartiendo en este momento clases y entrenamientos por las redes. Puedes comenzar paso a paso. No importa que hagas, lo importante es que lo disfrutes. Elige algo que te guste porque así será más fácil ser constante y mantener la rutina. Yo hago yoga, bailo y realizo algunos ejercicios de fuerza y equilibrio. Y también estoy compartiendo clases de kundalini yoga por si te apetece experimentar por ti misma. Puedes entrar en mi canal de YouTube y practicar conmigo.
  • El descanso. Para mantener el equilibrio en tu vida, además de moverte, es esencial que descanses adecuadamente.He hablado en otros artículos de la importancia de dormir bien e incluso he diseñado un curso de kundalini yoga para tener un sueño profundo y reparador. Cuando hay alteraciones del sueño y el descanso no es completo perdemos concentración durante el día, podemos estar más irritables y los cambios de humor pueden acentuarse. Muchas mujeres que se acercan o que están viviendo el proceso de menopausia, tienen problemas con el sueño. Si tú eres una de ellas es primordial que comiences a realizar pequeñas acciones diariamente para lograr que en las horas de descanso tu cuerpo y tu mente se reparen, se regeneren y se sanen. Escúcha a tu cuerpo y date permiso para descansar cuando lo necesites en la medida de tus posibilidades.
  • Vitamina D. Esta vitamina es esencial para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Éste la produce a partir de la luz del sol. Ahora que nos pasamos todo el día en casa es fundamental buscar momentos en los que podamos exponernos a la luz solar. Si tienes la suerte de tener un jardín y/o una terraza no dudes en salir cada día en la mañana o al atardecer para tomar un poco de sol. Si no, seguro que hay un lugar en tu casa donde y respirar calma mientras te nutres de los rayos de sol que entran por tu ventana. La vitamina D ayuda a mantener tus huesos saludables y según los últimos estudios estimula el sistema inmunológico protegiéndote de virus y de resfriados comunes. Además, el sol es un antidepresivo natural. Yo cada día reservo 15 ó 20 minutos para sentarme tranquila, cerrar mis ojos y permitir que el sol bañe mi cuerpo.
  • El poder de las esencias aromáticas. La verdad es que esto es algo que he comenzado hacer hace solo unos meses. A raíz de un taller que impartí con una amiga experta en aceites esenciales, comencé a investigar y estoy realmente fascinada de los beneficios de la aromaterapia. En el caso de la menopausia hay muchas esencias para equilibrar el sistema hormonal. Yo en estos momentos utilizo aceite de bergamota y azahar en mi difusor para mantener un ambiente de calma. Aún estoy empezando a conocer esta técnica, aunque lo que he conocido hasta ahora me está resultando fascinante.
  • La delicia del automasaje. Una de las cosas que más me conectan con mi cuerpo es darme un masaje con aceite. Es muy relajante y además durante unos minutos me convierto en observadora de mis sensaciones físicas y emocionales. Eso me ayuda a centrarme en el momento presente y me relaja completamente. Suelo hacerlo cada mañana antes de la ducha como rutina, aunque de vez en cuando me regalo un masaje más largo al atardecer antes de un baño caliente. Eso me prepara para mi meditación de la noche y para dormir profundamente.
  • El tiempo para mi es importante. Este es uno de los puntos que más me ha costado mantener en mi vida. Como mujer y debido a mi edad he sido educada en la creencia de que el tiempo dedicado a los demás es más valioso que el propio. Cuando era jovencita reivindicaba tener tiempo para hacer lo que me gusaba. Sin embargo, me sentía culpable por no tener en cuenta a los demás, sentía que eso no estaba bien. Que lo correcto era complacer al resto del mundo y en último lugar a mi. Los años y la experiencia vital me han enseñado que el tiempo invertido en mi misma es el más valioso. Que si yo me siento bien, mi entorno está bien. Así que ahora, y sobre todo en estos momentos de confinamiento, procuro reservar un tiempo para mi. Para leer, escuchar mantras, hacer yoga o simplemente hacer nada. Sólo estar conmigo y sentirme.
  • Los momentos de meditación . La meditación forma parte de mi día a día. En la mañana cuando me levanto, realizo mis ejercicios de yoga y medito. También en la noche antes de acostarme hago algunos minutos de meditación con la respiración y en silencio. Meditar, para mí, es ir a mi centro. Es aprender a escucharme, es amarme. Es conectar con mi Ser auténtico. En esos momentos no hay espacio ni tiempo, solo un estado de presencia que me conecta con todo. Son momentos únicos que atesoro porque en ellos me adentro en la profundidad de quien soy y me recuerdo lo importante que es permitirme observarme a solas con mis luces y sombras. Descubrir mis fortalezas y también mis debilidades. Y con todo ello aceptar que soy perfectamente imperfecta.
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  • ¡Gracias, gracias, gracias! Hace años me propuse mantener una actitud de agradecimiento por todo lo que tenía. Es verdad que me costaba dar gracias por algunas cosas que consideraba “malas” en mi vida. Y siendo honesta, ¡todavía me cuesta! Sin embargo, cada día después de mi meditación, me doy unos minutos para agradecer por el día que comienza y por todo lo bueno que hay en mi vida. En la noche, también agradezco por la experiencia del día, por las personas que han contactado conmigo, por el aprendizaje. La verdad es que este punto está íntimamente ligado al anterior. La meditación me ha dado la certeza de que todo cuanto pasa en mi vida es perfecto, todo tiene un propósito, todo obedece a un plan mayor para la evolución de la conciencia. Todo es una bendición y todo es perfecto, aunque no lo parezca. Entiendo, que si estás viviendo eventos dolorosos, me digas que es difícil entrar en la actitud de agradecimiento. Yo solía pensar así también. Sin embargo, comencé a enfocarme en todo lo bueno que había en mi vida. Desde luego que las situaciones difíciles no se esfuman por arte de magia, aunque en mi caso lo que he experimentado es que desde ese espacio de apreciación me siento más serena y más clara para emprender acciones que me ayuden a atravesar esas adversidades. Eso es lo que yo siento y me gustaría que si no lo haces ya, comien a dar las gracias por cada cosa buena que te pase, por los pequeños detalles de las personas a tu alrededor, por la luz del sol cada día, por tu inteligencia, por… ¡Hay tantos motivos! Además mantener una actitud de apreciación y agradecimiento mejora la salud de tu corazón y fortalece el sistema inmune, lo que nos viene de perlas en estos momentos de confinamiento.

Y tú, ¿cuáles son tus formas de mantenerte saludable y prosperar? Me encantaría saber de ti.