¿Qué es la fatiga adrenal?

Cuando hablamos de estrés y menopausia es imprescindible hablar de función suprarrenal y de cómo puede verse alterada en esta etapa.

Muchas mujeres al comenzar a experimentar los primeros cambios de la perimenopausia pueden entrar en estado de estrés. En parte, es debido al profundo desconocimiento que suele haber sobre lo que pasa en nuestros cuerpos en este periodo.

Aunque también es posible que aún teniendo ese conocimiento la mujer llegue a esta etapa ya con niveles de estrés elevados. El ritmo de vida actual y el papel de la mujer en un mundo patriarcal lleva a la mujer a desempeñarse al máximo y a percibir que su vida es inevitablemente estresante.

Cuando el estrés se instala en nuestras vidas las glándulas suprarrenales comienzan a segregar cortisol para responder y hacer frente al estímulo causante de la tensión.

Las encargadas de segregar el cortisol y las demás hormonas del estrés son las glandulas suprarrenales.

Las glándulas suprarrenales están situadas en la zona superior de los riñones y tienen el tamaño de un dedo pulgar. A pesar de su pequeño tamaño, podríamos considerarlas como «las gándulas del poder», pues son las responsables de secretar tres de las hormonas que nos ayudan a soportar las cargas y las tensiones de la vida. Ellas nos apoyan para enfrentar los desafíos del día a día.

Sin embargo, si se activan con demasiada frecuencia puede producirse un agotamiento suprarrenal.

Para poder entender qué podemos hacer ante ese agotamiento de las suprarrenales y cómo influye en la menopausia es necesario que conozcamos la función y las hormonas que se segregar en dichas glándulas.

¿Qué hormonas secretan las suprarrenales?

  • Cortisol. Se produce ante el estrés negativo y los bajos niveles de glucosa en sangre. Esta hormona aumenta el apetito y el nivel de energía. Además regula las reacciones alérgicas e inflamatorias del sistema inmune, ayudando al cuerpo a resistir los efectos estresantes producidos por dolencias y enfermedades. Un nivel adecuado de cortisol hace que cumpla su funciones en el organismo. Ahora bien si los niveles permanecen muy altos durante mucho tiempo se pueden producir efectos secundarios indeseables como debilitamiento muscular, elevado nivel de glucosa, pérdida de la masa ósea, aumento de peso y deterioro del sistema inmune.
  • Adrenalina. Es la hormona que se activa ante una amenaza «real o imaginaria» . Llamada hormona de lucha o huída, si se segrega con demasiada frecuencia, se agota y puede ocurrir que luego no dispongamos de ella cuando realmente la necesitamos, Entre los efectos que produce en el organismo está la aceleración del ritmo cardíaco, llevar el flujo sanguíneo hacia los músculos largos, agudizar la mente y aumentar la tolerancia al dolor.
  • DHEA (Deshidroepiandrosterona). Actúa como agente regulador del cortisol y neutraliza su efecto en el cuerpo. También aumenta la densidad ósea y protege la salud cardiovascular.

Cuando exigimos demasiado a las gaándulas suprarrenales y los niveles de cortisol y adrenalina se mantienen elevados durante largo tiempo podemos pagar un precio muy caros y podemos experimentar lso siguientes síntomas:

  • Cambios de humor
  • Trastornos del sueño
  • Nerviosismo, ansiedad
  • Más vulnerabilidad ante virus y bacterias
  • Pérdida de interés por la vida

Si no ponemos los medios adecuados, poco a poco las glándulas suprarrenales se agotan y hay menor capacidad para producir DHEA. Entonces el cortisol y la adrenalina aumentan sus niveles en sangre y esto va acompañado de un cansancio debilitante que es uno de los signos esenciales del agotamiento suprarrenal.

Si una mujer se siente constantemente cansada o deprimida y no puede hacer frente con las cuestiones normales de su día a día, es posible que esté sufriendo una disfunción de las glandulas suprarrenales. En estos casos el médico puede indicar una prueba para medir los niveles de cortisol y comprobar si realmente existe fatiga suprarrenal.

En el caso de que estés padeciendo este síndrome hay que ponerse manos a la obra a la mayor brevedad. Esta alteración en las glándulas suprarrenales afecta a todo el sistema endocrino y a la tiroides en particular. Esto unido a los cambios hormonales fruto de la propia menopausia hacen que se desajusten también el sistema nervioso e inmune. Recuerda que todo está interconectado, somos un todo, cuando una pieza de nuestro organismo no encaja, afecta a todas las demás.

Pero, no todo son malas noticias. Siempre hay algo que puedes hacer para restablecer la función suprarrenal. Desde luego esto pasa por cambios en el estilo de vida y por aprender a manejar el estrés en la vida. A veces requiere tiempo y constancia. Ahora bien, si te mantienes enfocada en la importancia de recuperar tu vitalidad y tus ganas de vivir, puedes lograrlo.

¿Cómo restablecer la función suprarrenal?

  • Gestión del estrés. Puesto que nuestro cuerpo tiene recursos limitados, nuestro trabajo es gestionar de la mejor manera el estrés. Lo primero de todo toma conciencia de todas las actividades y situaciones que están contribuyendo a tu estrés. Toma nota de todas por pequeñas que sean. Al verlas por separado seguro que identificarás algunas que puedes eliminar o cambiar con facilidad. Comienza por esas mientras vas adquiriendo estrategias para manejar las más grandes.
  • Descansa. Es importante tener un sueño profundo y de calidad. En la noche nuestros tejidos se reparan y sanan. Además es necesario dormir las suficientes horas para que esa reparación sea total. Durante las primeras horas de sueño existe una restauración física, mientras que en las ultimas horas la restauración es psicológica y mental. Además dormir es el método más eficaz para bajar el nivel de adrenalina y restablecer la función suprarenal. Te animo el artículo Que la menopausia no te quite el sueño, que escribí semanas atrás.
  • Nutre tu cuerpo de forma saludable. Cada mujer debe adecuar su alimentación a sus condiciones particulares, su gasto energético y sus circunstancias de vida. Como normas generales procura tomar alimentos naturales y evita envasados y procesados. Es importante que ingieras una cantidad suficiente de proteína y que evites estimulantes como la cafeína que sobrecarga de trabajo a las suprarrenales.
  • Toma el sol y conecta con la tierra.
  • Haz ejercicio. Si estás sufriendo fatiga suprarrenal, éste debe ser suave y moderado hasta que se restablezca la función idónea de tus glándulas. A medida que te sientas mejor y con más energía puedes incrementar el nivel de exigencia de los ejercicios. Recuerda que el ejercicio es fundamental para conservar una buena salud, pero si estamos fatigadas y nos forzamos, éste puede estresar aún más el cuerpo.
  • Mantente hidratada. La hidratación es fundamental para el buen funcionamiento de nuestros órganos. La mayoría de las funciones bioquímicas del cuerpo se realizan en medio acuoso. La falta de hidratación contribuye a que estas funciones no se realicen de forma correcta. Además cualquier grado de deshidratación aumenta el nivel de estrés.

Lo cierto es que no podemos eliminar todos los factores que nos estresan, aunque siempre podemos optimizar los positivos y minimizar los negativos.

Para ello, tenemos que ser conscientes de que es lo que nos estresa.
Aunque hay factores bastante comunes, no todas las personas sufren estrés por las mismas cosas. Así que lo primero de todo es averiguar que es lo que a ti particularmente te produce tensión y nerviosismo. Esto es esencial para que puedas hacer los cambios en tu estilo de vida y en tu sistema de pensamientos que te ayuden a restablecer el equilibrio.

La clave está en saber y sentir que a pesar de los desafíos, tienes la capacidad de transformarte y modificar tu estilo de vida para experimentar un estado de relajación y mayor armonía.

Si quieres conocer más sobre temas de la menopausia y compartir tus inquietudes y experiencias con otras maravillosas mujeres que están viviendo este proceso, te invito a unirte a nuestro grupo Menopausia consciente con kudalini yoga y construir juntas un espacio para generar mayor bienestar y mayor conciencia sobre esta etapa.