El poder del optimismo

Hoy es lunes, el fin de semana ha pasado en un suspiro y volvemos a la rutina laboral, Lo cierto es que este día no goza de muchas simpatías y muchas personas se sienten mal los domingos por la tarde sólo de pensar que al día siguiente llega el «temido» lunes, mientras que otras lo afrontan ganas y buen humor.

Te preguntarás que tiene qué ver esto con el título del post. En realidad, esto es sólo un ejemplo de lo subjetivas que son nuestras percepciones ante un mismo hecho. Y eso mismo pasa cuando afrontamos la situaciones de forma optimista o pesimista. Ante un mismo evento, las respuestas son tan numerosas como las personas que lo viven.

El optimismo y el pesimismo son actitudes mentales que nos dan visiones diferentes de las situaciones. Los optimistas suelen ver el lado bueno de las cosas y se sienten capaces de manejar las situaciones para que éstas sean lo mejor posible. El pesimista, por el contrario, ve problemas en todo lo que sucede y suele enfocarse en aquello que puede salir mal.

Lo cierto es que no somos optimistas o pesimistas todo el tiempo, sin embargo, tenemos una tendencia natural a inclinarnos por uno u otro comportamiento, muchas veces influido por las propias experiencias y aprendizajes.

Lo que parece claro, según las investigaciones es que el optimismo es un buen aliado de la salud y permite que las personas sean más resistentes al estrés.

Todas podemos ser un poco más optimistas modificando nuestro punto de vista sobre las cosas. y de esa manera adaptarnos mejor a los cambios y acontecimientos de la vida.

Esto no quiere decir que veamos todo de color de rosa o ignoremos los problemas. Se trata de ser conscientes de las dificultades y los contratiempos y a la vez concentrarse en lo positivo de cada situación y ponerse en acción para mejorarla. Vivimos en un mundo dual y aunque a veces no resulta fácil ver el lado amable de las cosas, toda situación posee los dos aspecto: positivo y negativo. Todas hemos pasado alguna vez por momentos complicados en los que nada parece ir bien. Y es saludable sentirse mal, reconocer las emociones negativas o hablar sobre ello. Lo importante es no quedarse paralizada centrándote únicamente en lo malo.

Ahora bien, darse cuenta de que siempre podemos cambiar la actitud mental hacia un enfoque más positivo, no significa que tengamos que eliminar de nuestra vida todos los pensamientos negativos. A veces el pensar que algo puede salir mal nos ayuda a evitar ciertos peligros y a valorar los contras de una situación determinada, por ejemplo la apertura de un negocio. Mi opinión es que es fundamental tener confianza en que las cosas van a salir bien y que tenemos la habilidad y capacidad para manejar los imprevistos, y además, no perder de vista lo que puede torcerse o los obstáculos que pueden surgir. La idea es encontrar el equilibrio entre el pensamiento positivo y el pensamiento realista.

Aún así y sabiendo que cada vez hay más investigaciones sobre los beneficios del optimismo en la salud y en la calidad de vida, es interesante tratar de ser un poco más optimistas, sobre todo si tu tendencia natural es a ser pesimista la mayoría del tiempo.

En el caso concreto de la menopausia, podemos optar por ver este periodo como una fase lleno de síntomas y malestar que nos impiden sentirnos bien, u optar por vivir el proceso como una oportunidad de sanación y renovación.

Podemos elegir descifrar el mensaje detrás de cada uno de los signos de la menopausia y usarlos como impulso de crecimiento, o por el contrario, seguir en la queja y no hacer nada para mejorarlos.

Depende de lo que elijas cambiará la experiencia del viaje. Si decides vivirlo de manera positiva, puedo acompañarte a través del programa Menopausia Consciente y de los planes personalizados de coaching para la menopausia.

¿Qué podemos hacer para cultivar el optimismo en nuestras vidas?

  • Se consciente de las cosas buenas que te suceden. Cada noche toma unos minutos para reflexionar sobre el día y piensa en todo aquello por lo que te sientes agradecida. Si quieres puedes escribirlo en un cuaderno y comenzar tu «diario de gratitud». Escribe al menos diez cosas cada día.
  • Entrena tu mente para cambiar lo negativo a positivo. Como ser humano tienes la capacidad de controlar tu forma de pensar. Ante cada suceso tienes la posibilidad de aceptarlo y cambiar lo que no te gusta o no hacer nada y lamentarte. Cambiar el punto de vista ante las cosas que no suceden como queríamos es es una decisión y sólo depende de ti. Si cambias tu manera de pensar, cambiarás tu manera de vivir.
  • Elimina los sentimientos de victimismo. Hazte cien por cien responsable de tu vida, no culpes a las circunstancias externas. Es tu actitud y comportamiento lo que cambiará el desenlace de cada situación.
  • Utiliza afirmaciones positivas cada día. Haz carteles o notas adhesivas con un contenido positivo y ponlas en lugares donde puedas verlas a menudo.
  • Pasa tiempo con personas positivas. En nuestra vida hay personas validos que nos ayudan a disfrutar y transformar nuestra vida. Es fundamental cuidar las relaciones con dichas personas.
  • Recuerda que todo es temporal. Cuando algo salga mal, se consciente de que es pasajero y comienza a hacer lo que sea necesario para solucionarlo. No elijes lo que te pasa, sin embargo, sí escoges la actitud ante ello.
  • Valora tus fortalezas y celebra tus logros.
  • Pon e foco en lo que quieres, no en lo que temes.
  • Comunícate de forma positiva. Observa cómo hablas con los demás y cómo te hablas a ti misma. ¿Eres una de esas personas que se juzgan y critican continuamente? ¿Te dices cosas como «soy un desastre», «soy inútil» y cosas por el estilo? Si es así, toma la determinación de parar ese diálogo interno. Trátate bien con tus palabras. Y por supuesto, haz lo mismo con los demás. Nuestras palabras pueden tender puentes y abrir puertas o pueden hacer todo lo contrario.

En conclusión, aprender a tener una actitud más optimista nos ayuda a estar más sanas, a disfrutar más de la vida e incluso puede que te lleve a vivir más años. Es un ingrediente esencial para el éxito y reduce el estrés en nuestra vida. Ahora bien, mantener una actitud mental positiva no es suficiente. El entrenamiento mental tiene que ir acompañado de acciones y comportamientos que apoyen esa postura para que realmente puedas encontrar la armonía en medio de la dualidad de la vida.