PARA DE «HACER» Y COMIENZA A «SER»

Acabo de regresar de unos días de descanso en los que he cargado pilas y he conectado extraordinariamente con nuestra Madre Tierra. Esa conexión me ha hecho darme cuenta de los importante que es parar y distanciarse de ese ritmo frenético en el que estamos inmersas en nuestro día a día.

A menudo la vorágine en la que andamos metidas con el trabajo, la casa y todas esas obligaciones que en la mayoría de los casos nos autoimponemos nos alejan de nuestro ser esencial.

A veces estamos convencidas de que sin nosotras nada funciona y no nos damos el permiso de aparcar las tareas y concedernos espacios de «hacer nada en absoluto». A mi personalmente me ha costado muchos años darme cuenta de que sin mí, el mundo sigue girando y la vida sigue a su propio ritmo. Y la verdad, ¡ojalá lo hubiera aprendido antes, porque me hubiera ahorrado muchos momentos de agotamiento físico y mental!

Por eso, hoy quería compartir contigo lo valioso que puede ser este momento del verano para tomar esas vacaciones y desvincularse de la rutina, para establecer el vínculo más importante: el tuyo contigo misma.

En nuestro caso, mujeres que estamos transitando por estos años de pre o post menopausia, este respiro indispensable.

Las fluctuaciones hormonales nos hacen más vulnerables al estrés y éste a su vez se agrava por todos los demás síntomas y cambios que estamos experimentando.

Y ya sabemos todas, los estragos que el estrés puede hacer en nuestra salud física, mental y emocional. Trastornos gastrointestinales, cardiovasculares, palpitaciones y dolor de cabeza son solo alguna de las consecuencias del estrés continuado. Y también son trastornos que pueden surgir por los cambios que padecemos en esta etapa de la vida.

Así, por momento podemos culpar de todo ese malestar a la menopausia, cuando en realidad muchos de ellos se aliviarían aprendiendo a manejar el estrés que los provoca.

Es necesario tomarnos esos días de descanso con el propósito de soltar y relajar nuestro cuerpo y nuestra mente. Crear un espacio libre de las ocupaciones diarias y dedicarnos a relajarnos y a cuidarnos y hacer de esto un hábito permanente. Esto es esencial para mantener una óptima salud y un nivel de energía adecuado para enfrentar los retos que tenemos por delante.

Ya sea que tengas vacaciones o no, te animo a reservar unos días para ti misma, hacer ejercicio y meditar. Sin olvidar por supuesto mantener una alimentación lo más equilibrada posible, pues esta también influye en el estrés, en el estado de cansancio y en el ánimo.

Es incuestionable que el entorno en el que vivimos nos afecta a todos los niveles y si vives en una gran ciudad te resultará más complejo encontrar lugares sin ruido y sin prisas. Vivir alejada de la naturaleza te aleja también de tu ser interno, de la Tierra que te nutre.

Si puedes te sugiero que frecuentes lugares naturales, el mar o la montaña. Contempla las olas, escucha con atención su sonido, siente la brisa sobre tu piel. Observa los árboles y el movimiento entre sus ramas. Entra en el espacio de no pensamiento donde hay paz y relax absoluto. Verás que en muy poco tiempo comenzarás a percibir el entorno desde un lugar más calmado y te sentirás más presente en tu vida.

Si no te es posible coger esas vacaciones, al menos tómate un tiempo para ir a un parque de tu ciudad, descálzate, camina sintiendo la Tierra bajo tus pies y absorbe su fuerza y su energía.

Te aseguro que esto te pondrá en contacto con tu verdadera esencia y te ayudará a soltar la tensión acumulada. Y cuando vives relajada te conviertes en tu mejor aliada, tu mejor amiga.

¿Qué tal si nos damos una oportunidad y paramos de hacer para comenzar a ser?

El hombre sujeto al estrés es su propio enemigo.

Yogui Bhajan

NOTA: Las imágenes que os comparto son algunos de esos momentos de conexión, regalazos de estos días de vacaciones. Espero que os inspiren y os animen a conectar con nuestra hermosa Madre Tierra.

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